REVISTA EDUCACIÓN SUPERIOR Y SOCIEDAD

2025, Vol.37 Nro.2 (jul. – dic.), 17-20

https://doi.org/10.54674/ess.v37i2.1308

e-ISSN: 2610-7759

 

 

 

 

 

Editorial

 

Carlos Iván Moreno Arellano* @ https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSNfWYTcCAZvEGsSFZ1txbWDB-BbGS9NXIvs46eBwRcKcb97noqr8ag9zTjvaHe_8qoX9A&usqp=CAU

 

* Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

 

La educación superior atraviesa una transformación de enorme profundidad impulsada por una tecnología que, en apenas unos años, ha pasado de ocupar un lugar marginal en la conversación pública a convertirse en uno de los principales temas de debate académico, político y social: la inteligencia artificial generativa. Esta nueva herramienta, capaz de producir textos, imágenes, códigos, análisis y simulaciones en cuestión de segundos, está modificando no solo la manera en que se accede al conocimiento, sino también las formas de enseñar, aprender, investigar y producir ciencia.

Las universidades, históricamente concebidas como espacios de reflexión crítica, formación de ciudadanía y generación de conocimiento, enfrentan hoy el desafío de responder a una innovación tecnológica cuyo ritmo de expansión parece superar la velocidad de adaptación institucional. La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha abierto posibilidades inéditas para la educación superior, pero también ha colocado sobre la mesa preguntas fundamentales acerca del sentido mismo de la enseñanza, la autoría intelectual, la evaluación del aprendizaje, la ética académica y el futuro del trabajo universitario.

Durante décadas, las tecnologías digitales se fueron incorporando gradualmente a la vida universitaria mediante plataformas virtuales, recursos multimedia y sistemas de gestión del aprendizaje. Sin embargo, la inteligencia artificial generativa representa un cambio cualitativo. Ya no se trata únicamente de tecnologías que almacenan o distribuyen información, sino de sistemas capaces de producir contenidos, asistir a procesos cognitivos complejos e incluso participar activamente en tareas tradicionalmente reservadas a las personas. Esta situación genera tensiones inevitables en torno a la confianza, la autenticidad, la creatividad y el papel de las capacidades humanas en contextos educativos mediados por algoritmos.

La rapidez con la que la inteligencia artificial generativa ha sido adoptada por los estudiantes universitarios evidencia la magnitud de esta transformación. De acuerdo con el Digital Education Council (2024), 86% de los estudiantes a nivel global ya utilizan herramientas de IA en sus actividades académicas, mientras que casi una cuarta parte las emplea diariamente. Asimismo, 72% considera que las universidades deberían fortalecer la formación en alfabetización en IA y 73% estima que el profesorado requiere mayor capacitación para integrar estas tecnologías de manera pertinente y ética. Estos datos muestran que la discusión sobre inteligencia artificial ya no pertenece al futuro de la educación superior, sino a su presente inmediato.

La incorporación de la inteligencia artificial generativa también está transformando profundamente el trabajo docente en las universidades. De acuerdo con algunos estudios, se ha encontrado que alrededor del 61% del profesorado universitario ya utiliza herramientas de IA en actividades relacionadas con la enseñanza, principalmente para diseño de materiales, generación de contenidos, planeación didáctica y apoyo en procesos de evaluación (Digital Education Council, 2024). Sin embargo, el crecimiento acelerado de estas tecnologías ha evidenciado importantes desafíos institucionales: muchos docentes reportan incertidumbre sobre los límites éticos de su uso, falta de capacitación especializada y ausencia de lineamientos claros por parte de las universidades.

Esta situación revela que la transformación impulsada por la IA no depende únicamente del acceso tecnológico, sino de la capacidad institucional para fortalecer competencias pedagógicas, digitales y críticas entre el profesorado. En este contexto, la alfabetización en inteligencia artificial y la formación docente continua emergen como condiciones indispensables para garantizar una integración responsable, inclusiva y pedagógicamente significativa de estas herramientas en la educación superior.

La investigación científica también experimenta transformaciones aceleradas. Sistemas capaces de resumir literatura, identificar patrones en grandes volúmenes de datos, asistir a procesos de programación o generar hipótesis están modificando las dinámicas de producción académica. Estas herramientas pueden ampliar las capacidades investigativas y acelerar procesos complejos, particularmente en contextos de sobrecarga informativa y creciente interdisciplinariedad. Sin embargo, también emergen interrogantes éticas y epistemológicas relacionadas con la calidad del conocimiento producido, los sesgos algorítmicos, la transparencia metodológica y la dependencia tecnológica.

La discusión sobre inteligencia artificial generativa no puede reducirse, por tanto, a una dicotomía simplista entre entusiasmo tecnológico y resistencia institucional. Las universidades se encuentran frente a la necesidad de construir marcos críticos que permitan comprender tanto las oportunidades como las implicaciones sociales, culturales y políticas de estas tecnologías. La cuestión central ya no parece ser si la inteligencia artificial ingresará plenamente a la educación superior, porque ya lo ha hecho, sino cómo hacerlo de manera ética, responsable, inclusiva y orientada al fortalecimiento del aprendizaje y la investigación.

Este desafío adquiere particular relevancia en América Latina y el Caribe, una región caracterizada por profundas desigualdades estructurales, heterogeneidad institucional y brechas digitales persistentes. La incorporación de la inteligencia artificial generativa en el contexto particular de nuestra región ocurre en sistemas de educación superior marcados simultáneamente por procesos de expansión de matrícula, limitaciones presupuestales y crecientes demandas de innovación. En este contexto, la discusión sobre IA no puede desligarse de preguntas relacionadas con la equidad, la soberanía tecnológica, la inclusión y el papel estratégico de las universidades en el desarrollo regional.

La propia UNESCO IESALC (2024) ha advertido que, aunque la pandemia aceleró significativamente el uso de tecnologías digitales en las universidades latinoamericanas, ello no necesariamente se tradujo en una transformación digital profunda de la educación superior. Persisten importantes desafíos relacionados con capacidades institucionales, formación docente, infraestructura tecnológica y preparación de los sistemas universitarios para integrar la inteligencia artificial de manera estratégica, ética y sostenible.

Al mismo tiempo, la acelerada expansión de estas herramientas está obligando a las instituciones a revisar políticas académicas, modelos de evaluación y principios de integridad científica. Temas como los derechos de autor, la propiedad intelectual, el plagio, la transparencia en el uso de IA y la validación del aprendizaje adquieren una centralidad inédita. La discusión ya no se limita al acceso tecnológico, sino que involucra la capacidad de las universidades para construir mecanismos de gobernanza institucional, formación docente y marcos éticos para el uso de estas herramientas.

Evidencia reciente levantada en instituciones de educación superior de América Latina muestra que, aunque el uso de inteligencia artificial generativa ya es cotidiano entre estudiantes y docentes, persisten importantes vacíos normativos y de capacitación. La Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa en la educación superior (Secretaría de Educación Pública, 2025), realizada en México, reportó que más del 60% de estudiantes y docentes utilizan IA de manera cotidiana, mientras que más del 75% de docentes y estudiantes de instituciones públicas señalan no conocer lineamientos institucionales claros para su uso.

Sin embargo, más allá de los desafíos técnicos y normativos, la inteligencia artificial generativa abre también una oportunidad para repensar el sentido de la educación superior en el siglo XXI. La automatización creciente de tareas cognitivas obliga a reconsiderar cuáles son las capacidades humanas que las universidades deben fortalecer: pensamiento crítico, creatividad, juicio ético, colaboración interdisciplinaria, empatía, capacidad de adaptación y comprensión compleja de los problemas contemporáneos. En este escenario, la educación superior no pierde relevancia; por el contrario, su papel se vuelve aún más estratégico.

El dossier temático que integra este volumen de Educación Superior y Sociedad (ESS) reúne investigaciones, análisis y experiencias que examinan precisamente estas transformaciones. Los artículos aquí presentados abordan buenas prácticas en el uso de inteligencia artificial generativa en la docencia y la investigación, analizan dilemas éticos y pedagógicos, exploran tensiones institucionales y proponen perspectivas para el futuro de la educación superior en la región. Las contribuciones muestran tanto el potencial transformador de estas tecnologías como la necesidad de construir marcos de implementación responsables, críticos y contextualizados.

En un contexto global marcado por la aceleración tecnológica y la incertidumbre, las universidades tienen la responsabilidad de evitar tanto el determinismo tecnológico como la inmovilidad institucional. La inteligencia artificial generativa no constituye únicamente un desafío técnico, sino también un reto ético, pedagógico y político que obliga a repensar la manera en que producimos conocimiento, enseñamos y construimos futuro.

Este volumen de la revista ESS constituye, así, una invitación a gobiernos, autoridades universitarias, académicos, estudiantes y responsables de política pública a profundizar en la reflexión crítica sobre el papel de la inteligencia artificial generativa en la educación superior. Porque el verdadero desafío no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en garantizar que su uso contribuya a fortalecer universidades más inclusivas, democráticas, éticas y orientadas al bienestar colectivo.

Referencias

Digital Education Council. (2024). Global AI student survey 2024. Digital Education Council. https://www.digitaleducationcouncil.com/resource-library-items/digital-education-council-global-ai-student-survey-2024

Secretaría de Educación Pública. (2025). Usos y percepciones sobre la inteligencia artificial generativa en la educación superior mexicana: Encuesta Nacional (ENIAG 2025). Subsecretaría de Educación Superior, Gobierno de México. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1071411/Dossier_Resultados_ENIAG2025_SEP_.pdf

UNESCO International Institute for Higher Education in Latin America and the Caribbean and the International Centre for Higher Education Innovation. (2024). Transforming the digital landscape of higher education in Latin America and the Caribbean. UNESCO IESALC/CHEI. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000388361

 

Cómo citar (APA):

Moreno, C.I. (2025). Editorial. Revista Educación Superior y Sociedad (ESS), 37(2), 17-20. DOI: 10.54674/ess.v37i2.1308