REVISTA EDUCACIÓN SUPERIOR Y SOCIEDAD

2025, Vol. 37 Nro. 2 (jul. - dic.), 381-385.

https://doi.org/10.54674/ess.v37i2.1306

e-ISSN: 2610-7759

 

 

 

 

Presentación de la Sección General

 

Alejandra Fabiola Flores-Zamora1 @

Jorge Enrique Flores Orozco2 @ https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSNfWYTcCAZvEGsSFZ1txbWDB-BbGS9NXIvs46eBwRcKcb97noqr8ag9zTjvaHe_8qoX9A&usqp=CAU

 

1 y 2. Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

 

La educación superior atraviesa actualmente un proceso de transformación orientado a responder a las demandas de los sectores social, productivo, gubernamental y estudiantil con los que interactúa. En este contexto, organismos como la OCDE (2025) y autores como Pelletier et al. (2025) hacen notar, que uno de los desafíos más apremiantes consiste en transitar de una lógica centrada en la ampliación cuantitativa del acceso hacia un marco cualitativo capaz de garantizar condiciones de equidad sustantiva en los sistemas e instituciones de educación superior.

Las instituciones de educación superior han sido tradicionalmente concebidas como motores de movilidad social; sin embargo, hoy se encuentran en la necesidad de examinar críticamente sus propias estructuras, culturas organizacionales y marcos regulatorios (Abayasekara, 2025). Este proceso de reflexión resulta indispensable para identificar de qué manera ciertas formas de funcionamiento institucional, frecuentemente naturalizadas, incluidas aquellas relacionadas con la implementación de políticas, pueden contribuir a reproducir las mismas desigualdades que las políticas educativas buscan superar (Jha y Wharton, 2023). En este sentido, la ampliación de oportunidades de acceso constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para construir sistemas de educación superior más inclusivos. Dicho proceso debe ir acompañado de transformaciones en la institucionalidad que configura las trayectorias académicas y profesionales de los distintos actores que integran la vida universitaria (Vincent-Lancrin et al., 2019; Harpur et al., 2023).

En este marco, el Volumen 37, Número 2 de la revista Educación Superior y Sociedad (ESS) presenta una Sección General conformada por siete artículos que, desde distintos contextos nacionales y enfoques metodológicos, examinan iniciativas, experiencias y marcos analíticos orientados a promover escenarios institucionales más equitativos. En conjunto, las contribuciones reflexionan sobre diversas dimensiones de la equidad en la educación superior, recuperan las experiencias de los actores universitarios como evidencia para la toma de decisiones y proponen rutas analíticas para comprender los procesos de transformación institucional.

Los artículos que integran esta sección analizan experiencias provenientes de Ecuador, Brasil, Argentina, Chile, México y Pakistán, lo que permite observar la diversidad de contextos en los que se desarrollan las políticas y prácticas universitarias contemporáneas. A pesar de las particularidades de los sistemas nacionales de educación superior, los estudios convergen en una preocupación común: la necesidad de transformar las culturas académicas, visibilizar sesgos estructurales que con frecuencia permanecen invisibilizados y diseñar políticas públicas e institucionales capaces de responder a la complejidad de las desigualdades sociales que atraviesan la vida universitaria.

Considerando las temáticas abordadas por cada artículo, esta sección se organiza en torno a tres ejes temáticos transversales: redes de apoyo y equidad; políticas de equidad, interseccionalidad y estructuras institucionales; y culturas académicas, sesgos invisibilizados y dinámicas relacionales.

En el primer eje, redes de apoyo y equidad, el artículo «Hacia culturas más colaborativas en la universidad: su relación con el área disciplinar», de Micaela Victoria Potes y Analía Verónica Losada, analiza cómo el contexto disciplinar resignifica las dinámicas universitarias y las culturas de trabajo docente en una universidad argentina. Sus resultados cuestionan el estereotipo de una cultura académica individualista homogénea, al mostrar que los estilos de interacción profesional varían considerablemente entre facultades. Mientras que en Ciencias de la Salud predominan prácticas colaborativas y orientadas al consenso, en Ingeniería se observan dinámicas más cercanas al trabajo individual. Estos hallazgos sugieren que las estrategias institucionales destinadas a promover cambios culturales deben considerar las particularidades de cada campo disciplinar.

En esta misma línea, Rosa Isela Becerra, Alejandra Fabiola Flores-Zamora, Perla Elizabeth Bracamontes Ramírez y Ana Eugenia Gaspar Portillo analizan el fenómeno de la deserción en programas de educación virtual desarrollados en México en el artículo «La transmisión horizontal de saberes experienciales para la permanencia estudiantil en programas virtuales de educación superior». A partir de un enfoque basado en la transmisión horizontal de conocimientos entre egresados y estudiantes activos, las autoras destacan cómo las redes de apoyo entre pares, la autogestión del aprendizaje y el acompañamiento humano resultan elementos fundamentales para la construcción de trayectorias académicas exitosas en entornos educativos digitales.

El segundo eje temático, políticas de equidad, interseccionalidad y estructuras institucionales, examina la forma en que las normas, políticas y prácticas organizacionales contribuyen a configurar el habitus universitario. En esta línea, Florencia Uribe Galleguillo y Lucrecia A. Sotelo analizan, en el artículo «Sobre la reproducción invisibilizada de la formación de profesionales con sesgo sexista: desafíos hacia universidades equitativas», los mecanismos mediante los cuales se reproduce el sesgo sexista en los procesos de formación profesional. Su investigación muestra que, pese a la existencia de marcos normativos orientados a la igualdad de género, persisten dinámicas de segregación vertical y horizontal sustentadas en estereotipos de género. Ante este panorama, las autoras subrayan la necesidad de impulsar acciones colectivas orientadas a transformar las prácticas tradicionales asociadas al rol de las mujeres, promoviendo procesos que permitan reconfigurar las culturas institucionales desde una perspectiva de género.

Desde una perspectiva aplicada, el artículo «Implementación de un Modelo de Reconocimiento: experiencia pionera de institucionalización de la política de igualdad de género en una facultad de salud chilena», de Carolina Carstens Riveros, Denisse Quijada Sánchez, Daniela González Arístegui y Rodrigo Lara Quinteros, analiza la experiencia de implementación del Sello Genera Igualdad en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. El estudio evidencia que la construcción institucional de espacios especializados y la implementación de criterios medibles constituyen estrategias centrales para la institucionalización del enfoque de género dentro de organizaciones tradicionalmente jerárquicas, favoreciendo transformaciones culturales sostenidas.

En una línea analítica similar, Daniela Atães y Ana Maria Carneiro presentan, en el artículo «Estruturas e estratégias institucionais para equidade de gênero em universidades brasileiras», un estudio cualitativo sobre las estrategias institucionales para la equidad de género en universidades públicas brasileñas. Sus resultados sugieren que la transformación institucional depende del fortalecimiento de la cultura organizacional y de la capacidad de abordar problemáticas estructurales como la maternidad académica, la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado y la violencia de género, aspectos que con frecuencia entran en tensión con las ideologías meritocráticas predominantes en el ámbito universitario.

Por su parte, Johanna Rosali Reyes-Reinoso, Andrea Cristina Vallejo Sancho, María Caridad Rojas Valdivieso y Ana Fabiola Zamora Vázquez analizan, en el artículo «Interseccionalidad en las políticas públicas de educación superior en Ecuador», la incorporación de una perspectiva interseccional en los procesos de diseño e implementación de políticas públicas. A través de su análisis, las autoras evidencian la necesidad de avanzar más allá del reconocimiento normativo del principio de no discriminación hacia mecanismos institucionales que garanticen su aplicación efectiva en las instituciones de educación superior, con el fin de evitar la reproducción de desigualdades estructurales.

Finalmente, el artículo «Adult attitudes toward the LGBTIQ community in Pakistan: a quantitative study based on sociodemographic variables», de Malik Hammad Ahmad y Soma Arzoo, se inscribe en el eje culturas académicas, sesgos invisibilizados y dinámicas relacionales. A partir de un estudio cuantitativo, los autores analizan las actitudes sociales hacia la comunidad LGBTIQ+ en Pakistán mostrando cómo los sistemas de creencias, las normas patriarcales y determinadas variables sociodemográficas contribuyen a la reproducción de actitudes de hostilidad y discriminación. Este trabajo pone de relieve la necesidad de impulsar intervenciones educativas y promover el diálogo social como herramientas fundamentales para la construcción de entornos académicos más inclusivos y respetuosos de los derechos humanos.

En conjunto, los artículos que integran esta Sección General muestran que la universidad dista de ser un espacio neutral. Por el contrario, constituye un ámbito en el que se entrelazan relaciones de poder, prácticas culturales y marcos regulatorios que influyen en la producción y la reproducción de desigualdades. Al mismo tiempo, las instituciones de educación superior representan espacios privilegiados para la reflexión crítica, el debate académico y la generación de propuestas orientadas a la transformación social.

En este sentido, el presente número invita a la comunidad académica, a los responsables de la formulación de políticas públicas y a los distintos actores del ámbito educativo a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la educación superior contemporánea, reconociendo también las experiencias y aprendizajes que emergen desde distintos contextos institucionales y que pueden contribuir a orientar futuras estrategias de cambio.

Referencias

Abayasekara, N. (8 de mayo de 2025). How can higher education better deliver on social mobility? Universities UK. https://www.universitiesuk.ac.uk/latest/insights-and-analysis/how-can-higher-education-better-deliver

Harpur, P., Szucs, B., & Willox, D. (2023). Strategic and policy responses to intersectionality in higher education. Journal of Higher Education Policy and Management, 45(1), 19–35. https://doi.org/10.1080/1360080X.2022.2144790

Jha, H. K., & Wharton, R. (2023). Social mobility through higher education: exploratory analysis of ethno-racial, gender and class intersection in professional undergraduate programmes. Studies in Higher Education, 48(7), 1052–1066. https://doi.org/10.1080/03075079.2023.2182281

Organisation for Economic Co-operation and Development. (2025), Education Policy Outlook 2025: Nurturing Engaged and Resilient Lifelong Learners in a World of Digital Transformation, OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/c3f402ba-en

Pelletier, K., McCormack, M., Reeves, J., Robert, J., Arbino, N., Al-Freih, M., Dickson-Deane, C., Guevara, C., Koster, L., Sánchez-Mendiola, M., Skallerup Bessette, L., & Stine, J. (2022). EDUCAUSE Horizon Report, Teaching and Learning Edition. EDUCAUSE

Vincent-Lancrin, S. et al. (2019), Fostering Students' Creativity and Critical Thinking: What it Means in School, Educational Research and Innovation. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/62212c37-en

 

 

Cómo citar (APA):

Flores-Zamora, A.F. y Flores Orozco, J.E. (2025). Presentación de la Sección General. Revista Educación Superior y Sociedad (ESS), 37(2), 381-385. DOI: 10.54674/ess.v37i2.1306